Mostrando las entradas con la etiqueta valerian y laureline. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta valerian y laureline. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de septiembre de 2026

VALERIAN Y LAURELINE: UN PAÍS SIN ESTRELLAS


Lo busqué y rebusqué mucho tiempo. Un comic que me voló la cabeza en mi juventud y que tenía que volver a leer. Los comics creados por la dupla Méziéres / Christin son de esos que te hacen pensar: “Pará… ¿cómo se les ocurrió esto en 1972?”

"Un País sin Estrellas" (originalmente "The Land without Stars") es el tercero de la serie, luego de "The City of the Shifting Waters" y "The Empire of a Thousand Planets" (en el que se basara la película del 2017 protagonizada por Dane DeHaan y Cara Delevigne). La historia arranca con una idea que ya de por sí es espectacular: Valérian y Laureline llegan a un sistema planetario en el que una colonia terrestre corre peligro porque una misteriosa masa planetaria se dirige directamente hacia ella. Hasta ahí, ciencia ficción clásica. El problema es que cuando nuestros agentes llegan a esa misteriosa amenaza descubren que no están ante una simple roca espacial. Están ante un planeta hueco.

Sí. Un planeta hueco que por si fuera poco, tiene vida en su interior.Y ese mundo tiene un problema bastante más complicado que cualquier colisión planetaria: sus habitantes llevan generaciones enfrascados en una guerra entre hombres y mujeres. Y acá es donde Christin empieza a jugar. Porque en una de las sociedades, las mujeres gobiernan y los hombres son quienes combaten. En la otra ocurre exactamente lo contrario. Dos culturas enfrentadas, dos formas de organización social completamente opuestas y, en el medio, una guerra que parece no tener principio ni final.

Lo interesante es que Christin no necesita convertir la historia en un discurso solemne. Hace algo mucho más efectivo: lleva la discusión sobre los roles masculinos y femeninos hasta el absurdo. Los hombres se comportan de una determinada manera porque “son hombres”. Las mujeres hacen determinadas cosas porque “son mujeres”. Y cada sociedad está convencida de que la otra es la responsable de todos sus problemas.

Y ahí aparece uno de los grandes aciertos del álbum: el humor.

"Un país sin estrellas" es una aventura de ciencia ficción, pero también tiene muchísimo de sátira. Christin se divierte exagerando comportamientos, costumbres y prejuicios hasta convertirlos prácticamente en caricaturas. Y mientras todo esto sucede, Valérian y Laureline quedan en medio del conflicto. Pero hay algo especialmente importante acá: Laureline empieza a demostrar que no está en la serie simplemente para acompañar al protagonista. De hecho, una de las cosas más interesantes del álbum es la dinámica entre los dos.Valérian es impulsivo, bastante seguro de sí mismo y, en determinados momentos, sorprendentemente inútil. Laureline, en cambio, tiene una personalidad mucho más fuerte y suele ser quien aporta sentido común cuando la situación se descontrola. Y esto resulta especialmente llamativo teniendo en cuenta que estamos hablando de una obra de comienzos de los años 70. Laureline no es una damisela esperando ser rescatada. Es parte fundamental de la aventura. Y probablemente sea uno de los elementos que ayudan a que la relación entre ambos funcione tan bien.

Y después tenemos a Mézières. Porque si Christin construye un mundo extraño, Mézières tiene que mostrárnoslo. Y nos transporta a un mundo fantástico, por estética, expresividad, y creatividad.

El planeta hueco permite al dibujante jugar con escenarios completamente diferentes: ciudades fortificadas, ambientes casi medievales, tecnología de ciencia ficción, criaturas extrañas, paisajes interiores y enormes estructuras arquitectónicas. Hay una sensación constante de estar descubriendo algo nuevo. Y eso es fundamental en una aventura de Valérian: cada planeta tiene que sentirse como un planeta diferente.

Mézières todavía está desarrollando el estilo que terminará convirtiéndose en la identidad visual definitiva de la serie, pero acá ya aparecen muchas de esas características que después vamos a reconocer inmediatamente: diseños extravagantes, vehículos imposibles, criaturas alienígenas y una enorme capacidad para mezclar ciencia ficción con elementos de fantasía. Y además hay algo que me gusta especialmente: el mundo no parece construido únicamente para que los protagonistas lo recorran. Es patente que es un mundo con historia. Tiene sus propias sociedades, sus propias reglas y sus propios conflictos. Eso siempre es una señal de buen worldbuilding.

La historia funciona especialmente bien cuando Christin se dedica a explorar ese mundo y a mostrarnos sus contradicciones. Quizás algunas resoluciones resulten hoy un poco más simples de lo que estamos acostumbrados a encontrar en la ciencia ficción moderna. Pero hay que poner la obra en contexto.Estamos hablando de una aventura publicada originalmente entre 1970 y 1971 en Pilote, y recopilada como álbum en 1972. Y para esa época, plantear una civilización dividida en dos extremos —una dominada por mujeres y otra por hombres— para después utilizarla como una especie de espejo deformado de nuestra propia sociedad, tiene bastante mérito.

Lo mejor es que Christin no necesita decirnos constantemente qué tenemos que pensar. Simplemente nos muestra el absurdo. Dos sociedades convencidas de tener la razón absoluta. Dos grupos que llevan tanto tiempo enfrentándose que prácticamente han olvidado por qué empezaron. Y una guerra que, paradójicamente, termina alimentándose a sí misma.

En resúmen: "Un país sin estrellas" es una aventura de ciencia ficción muy hija de su época, pero también es uno de esos álbumes que demuestran por qué Valérian y Laureline terminaron convirtiéndose en una serie fundamental del cómic europeo. Tiene planetas imposibles. Tiene criaturas extrañas. Tiene acción. Tiene humor. Tiene una idea de ciencia ficción fantástica. Y tiene un personaje independiente, brillante, y fuerte,  - insisto, en especial para aquella época - que nos hace plantearnos si el comic no debería de haberse llamado "Laureline y Valerian". No en vano George Lucas tomó ideas "prestadas" de acá, como el bikini de Laureline, el diseño de algunas criaturas, o incluso el modelo de nave para el Halcón Milenario, y Luc Besson hizo lo propio para su "El Quinto Elemento". 

Pero, sobre todo, tiene una pregunta bastante sencilla: ¿Qué pasa cuando una sociedad convierte sus diferencias en una razón permanente para enfrentarse?

        

FICHA TÉCNICA

EDITORIAL: DARGAUD

AÑO: 1972

# DE PÁGINAS: 48

GUION: J.C. MÉZIÉRES

DIBUJO: P. CHRISTIN

COLOR: E. TRANLÉ

COMPRAR